Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2024

La Sociedad Militar de Excursiones y el regeneracionismo

Medio siglo después de que apareciera en Alemania e Inglaterra el movimiento cultural y político conocido como Romanticismo, y como consecuencia de éste, fueron surgiendo en toda Europa una serie de sociedades   de carácter científico y técnico para el estudio de la naturaleza y la exploración del territorio, del que más tarde nacerían otras más prosaicas como las sociedades deportivas. Los ingleses que continuaban con su formativo Grand Tour y que hacían su parada en los Alpes para practicar el deporte de subir a las cumbres –alpinismo-, crearon en Londres el Alpine Club en 1857 para la organización de sus excursiones, convirtiéndose en una de las primeras sociedades deportivas del mundo. En España las dos primeras sociedades excursionistas fueron constituidas en Barcelona en 1876 y 1878: la Associació Catalanista d'Excursions Científiques (ACEC) y la Associació d'Excursions Catalana (AEC), que en 1891 se fusionaron para crear el Centre Excursionista de Catalunya (CEC) ...

¿Ceuta por Gibraltar?

  No sé muy bien si en estos turbulentos momentos en los que asistimos a grandes mudanzas resultará o no conveniente revisitar la historia y reflejar cómo en ésta los desatinos y las ocurrencias pueblan sus recovecos de tal manera que los de hogaño se dirían pálidos reflejos de los de antaño. Y no lo sé también porque las ideas "geniales" alimentan a los más diversos personajes dispuestos a frotar la lámpara por ver si la aparición de algún geniecillo le aporte mercancía suficiente para evadir del escrutinio público al que se aplica a tareas semejantes, y generar así la cortina de humo correspondiente. No se trata de proporcionar munición al contrario, en suma. Pero tampoco está de más recuperar para nuestra memoria -dicho sea sin adjudicarla calificativos que la conviertan en arma arrojadiza- algún acontecimiento que nos demuestre que frivolidad e irresponsabilidad constituyen un par del que no resulta ayuna nuestra historia.  Me refiero ahora a lo que contaba don Santia...